Converse con un hermano de una Iglesia Metodista Pentecostal de Yumbel y me contaba que durante mas de 10 años ha servido al Señor y a su Iglesia y siendo Jefe de Grupo, Tesorero, Oficial, entre otras cosas, contando siempre con el apoyo de sus hermanos y de su Pastor, pero, de pronto siente la necesidad de hacer mas cosas y presenta unos proyectos al Pastor y sus hermanos, quienes lo rechazan y fue considerado por su Pastor como un peligro tergiversando las cosas y corriendo el rumor y chisme que quería ser Pastor.
Hoy en día, llevo a cabo sus proyectos, pero fuera de su Iglesia y tiene un espacio de media hora en la radio local, esta haciendo estudios Bíblicos en la Penitenciaria de Yumbel a los internos y consiguió hacer unos servicios todos lo Sábados de 14 a 16 hrs.
Siempre penso en que uno nunca debe quedar sentado en las iglesias e ir solo a servirse y gozarse alabando a Dios, sino que a servir a trabajar a predicar, a cumplir con el llamado del Señor.
Y me contó que un interno, padre de familia, toco varias puertas en busca de trabajo y nadie se lo dio y sus hijos le pedían pan para comer y entre dolor y desesperación no le quedo otra que unirse a una banda de cuatreros, y en el primer robo de animales, callo como primerizo y recibió una condena de 6 meses, hoy al conocer al Señor, dice; porque nadie me hablo de Dios, porque nadie me dijo que era El quien proveía, que El Señor habría puertas y oportunidades y era consuelo de aflicciones, si hubiese sido así, jamás hubiese hecho lo que hice y haber destruido su familia con eso.
Me goce mucho hablando con ese hermano y hay mucho que reflexionar, aunque lo claro es que nos debemos a un Dios y le debemos responder, hay personas, hermanos, que actúan conforme a la carne y son víctimas de envidias y celos, dejando las cosas del Señor de lado, siendo irreverentes ante El, no consultando a nuestro Padre y saber lo que debemos hacer, además, no nos podemos quedar quietos y solo gozarnos en el Señor, debemos salir y gritar al mundo los maravilloso que es El Señor y cumplir con el compromiso que tenemos con El.
De alguna forma u otra el Señor, nuestro Dios, se encarga de enseñarnos, de respondernos, de apoyarnos, de motivarnos, de rescatarnos, de hablarnos, de corregirnos, en fin, solo debemos estar atento y saber entender su mensaje.
Aprendamos de las experiencias de otros y de las nuestras, rescatemos o positivo de las cosas, aquellas que nos edifican y desechemos las negativas, las que nos destruyen, y nunca olvidemos que somos seres humanos y no dioses y siempre habrá personas, hermanos, que intentaran destruirnos de alguna forma u otra.