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Saturday, December 03, 2005

Ungimientos, Profecías y Bendiciones - 2° Parte (5-7)

5. La Cuarta vez, fui sacado de mi asiento, me lavo y me limpio, curo mi columna, mi cabeza y mis pies.
Esto fue en Lirquen, luego de participar con los hermanos ciclistas y otros de distintas iglesias en una avanzada, recorimos el centro y subimos al cerro, cantando, predicando y alabando a Dios
Tuve la cuarta profecía y me señalo que me conocía desde el vientre de mi madre, que conocía mi corazón, que fui perseguido, injuriado, calumniado por mis enemigos por envidia a mi gran corazón, que estaba a prueba y él ponía en pruebas a sus hijos él quería y amaba, que jamás me mirara en menos, que pronto predicaría su palabra en cárceles, hospitales, etc., que me tenia y me quería para grandes cosas porque conocía mi corazón, que lo había abandonado, pero el siempre estaba ahí, que el sabia cuales eran mis necesidades y que estaba lleno de bendiciones.

6. La Sexta vez que pase a ungirme, el instrumento hizo una limpieza general de cuerpo, lava y limpia.

7. La Séptima vez (18/11/2005), me limpió la espalda por largo tiempo, luego, él estomago y la cara
Tuve la Quinta profecía, donde se me señala que me mantuviera siempre en oración, para ser completamente sanado del estomago, que me conocía desde el vientre de mi madre, que conocía mi corazón, que tenia enemigos que querían destruirme, que tenia que permanecer fortalecido, que para grandes cosas me quería y por eso me trago a ese lugar (la iglesia), que pronto se será revelado, que debo predicar su palabra donde vaya y con quien converse y que el sabe cuales son mis necesidades, y que tenia necesidades carnales.
Al llegar a la iglesia, ese día, me senté en la punta de la misma banca del instrumento que me ungió, luego me cambie por voluntad propia a la banca de adelante, pero al fondo, coincidentemente atrás del instrumento que me ungió. Al termino del servicio, el instrumento se me acerca y me señala que Dios le revelo que debía ungirme y desde que me cambie de asiento comenzó a trabajar e mi, que tenia algo muy grande aferrado a mi espalda, que me cuidara de algunos instrumentos, que orara mucho, que estaba lleno de bendiciones.

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